Laboratorio de Embriología

 

Fecundació in vitro (FIV) e ICSI

La fecundación in vitro (FIV) y la microinyección de espermatozoides (ICSI) son las mejores opciones cuando la mujer tiene las trompas obstruidas, ha habido fallos en la inseminación artificial o hay alteraciones moderadas a severas del semen. En este tratamiento la mujer se debe someter también a una estimulación ovárica controlada, pero esta vez tratamos de que produzca una cantidad mayor de óvulos que con la inseminación artificial. En Gestar consideramos que el número ideal de óvulos es de ocho a catorce, ya que con esta cantidad logramos las mejores posibilidades de embarazo y reducimos los riesgos asociados con la estimulación ovárica.

Al igual que en una inseminación artificial, el crecimiento de los folículos en donde se desarrollan los óvulos se controla por ultrasonidos. La diferencia principal consiste en, en vez de que la fecundación ocurra dentro de la mujer, para una FIV extraemos a los óvulos maduros mediante una punción folicular y los incubamos junto con los espermatozoides preparados bajo condiciones controladas de laboratorio. En algunos casos, la cantidad de espermatozoides es muy limitada o ha habido fallos en intentos de fecundación anteriores.  En estas situaciones es necesario inyectar directamente un espermatozoide dentro de cada óvulo.  La microinyección de espermatozoides (ICSI) ha ayudado a lograr embarazos a muchas parejas en donde el varón tiene alteraciones seminales severas.

Después de una FIV o de un ICSI, los óvulos fecundados se observan durante 3 a 5 días más para evaluar el desarrollo de los embriones resultantes. Según cómo sea su desarrollo podemos clasificar a los embriones según su probabilidad de lograr un embarazo. Los embriones grado 1 son aquellos que tienen las mejores posibilidades y los grado 3 tienen una menor probabilidad de implantarse. Esta clasificación es la que nos permite transferir uno a tres embriones como máximo dentro del útero de la mujer.  La prueba de embarazo se realiza quince días después de la punción.  Si hay embriones restantes, éstos son vitrificados y se resguardan en un banco de embriones.

En nuestro Centro, los tratamientos de fecundación in vitro tienen un éxito de 40 – 55%.  El éxito del tratamiento depende de muchos factores, especialmente la edad de la mujer y el tipo de alteración seminal.  Cuando la mujer tiene más de 40 años, se recomienda una fecundación in vitro con óvulos donados o un ciclo de FIV con tamizaje genético preimplantatorio (PGS).

Aspiración de epidídimo y biopsia de testículo

La aspiración de epidídimo y la biopsia de testículo son procedimientos quirúrgicos que nos permiten obtener espermatozoides en pacientes que se han hecho una vasectomía o que no tienen espermatozoides en el eyaculado (azoospermia) por cualquier otra causa. El epidídimo es una estructura que se encuentra sobre los testículos y sirve para almacenar a los espermatozoides hasta el momento de la eyaculación.  En los varones azoospérmicos, es decir aquellos en los que no se encuentran espermatozoides en el eyaculado, se suele encontrar espermatozoides en 30 – 60 % de las biopsias de testículo o aspirados de epidídimo.  Los espermatozoides obtenidos de esta manera pueden usarse en una microinyección de espermatozoides (ICSI) o pueden ser criopreservados en un banco de semen para usarse en el futuro.

Cribado genético preimplantatorio (PGS)

El tamizaje genético preimplantatorio (PGS), también conocido como diagnóstico genético preimplantatorio (PGD) es un estudio de los cromosomas de los embriones. Los embriones que tienen un número incorrecto de cromosomas no logran implantarse después de la transferencia o pueden resultar en pérdidas tempranas del embarazo. Por lo tanto, el PGS está indicado en pacientes que han tenido fallos de implantación en ciclos anteriores de fecundación in vitro, en pacientes que han sufrido dos o más pérdidas gestacionales y también es recomendable para mujeres mayores de 38 años.